Juanita es una señora de la tercera edad que se dedica a vender gelatinas para poder comprar alimentos, siendo esa la única forma que tiene de sobrevivir.

Su historia llegó a los corazones de muchas personas, pues la abuelita a pesar de la pandemia sale a las calles a vender gelatinas en la salida de los bancos de Cuautitlán Izcalli.

Sin embargo, después de que se dio a conocer su historia, las personas la ubicaron para comprarle sus gelatinas y enviarla pronto a su hogar ya que es una persona vulnerable a contraer el virus del covid-19.

Testigos aseguran que la abuelita es obligada a salir a vender sus gelatinas, algunos empleados de la zona se han percatado de que a Juanita la lleva algún familiar a que trabaje.

“La tienen forzada a que trabaje , tiene a sus hijas y le traen más para vender y todo eso, pues me imagino que la éstan obligando , y ya se ve que ni puede, ni una sillita para que se siente o algo”, dijo don Agustín quien labora como vigilante desde hace 22 años.

El vigilante asegura que ha observado que cuando Juanita termina temprano le traen más que vender.

“Una muchacha que vende churros allá por la torre ejecutiva, le dicen vienen y vienen y le traen más cosas para vender sus hijos o sus sobrinas o nietas, yo me imagino que la están forzando a trabajar Esta muy mal eso, la señora ya no esta para trabajar, pero si es por su voluntad a todo dar pero si la están  obligando ya esta mal eso “.

Personas que conocen a Juanita piden a las Autoridades que investiguen la situación de la mujer.

Ella narra que aunque tiene tres hijas, dos trabajan para mantener a sus hijos, por lo que ella se hace cargo de otra de sus hijas de 35 años que sufre artritis.

“Ando aquí porque mi hija anda malita de sus manos y ella no puede trabajar y por eso yo tengo que salir. Hay personas que están mal de un pie, de un brazo que no pueden hacer nada ella esta así de sus deditos para acá y no esta bien, y es que ella no puede hacer nada y por eso yo salgo”, indicó Juanita.

Por ello, todos los días con una bolsa y un carrito de mandado llega hasta el centro del municipio y con un tapabocas trata de protegerse del coronavirus.

“Dios me protege , es que yo no le temo a eso, yo tengo mucha fe en Dios, que el me ha puesto en este mundo, él me dio la vida, y él me ve, no pueden más los del mundo que Dios por eso pongo mi fe en él y gracias a Dios no me ha pasado nada y espero en Dios que no me va a pasar nada, ni a mi ni a mi familia ni a todos el mundo que Dios nos cuide y nos proteja con su bendición y a todos no va bien y nada nos va pasar”, añadió.