Varias explosiones sacudieron hoy el centro de Kabul, capital de Afganistán, y aunque por ahora se desconoce su origen, se producen en momentos en que tiene lugar una cruenta disputa armada por un estratégico distrito de la provincia de Helmand.

La detonaciones se escucharon al anochecer de este lunes (tiempo local) cerca del Palacio Presidencial y del aeropuerto en Kabul, sin que se tengan reportes inmediatos sobre posibles víctimas, de acuerdo con los primeros informes.

La agencia afgana de noticias Pajhwok indicó que al parecer se trató de cohetes que cayeron en esas zonas, y aunque no se ha confirmado de manera oficial, podría ser un ataque del movimiento rebelde Talibán, ya que ha intensificado su campaña violenta en las últimas semanas.

Los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas mantienen este lunes una lucha feroz por el distrito de Sangin, provincia de Helmand, cuya suerte por ahora es incierta, ya que autoridades y rebeldes aseguran tenerlo ya bajo su control.

Los enfrentamientos en Sangin iniciaron hace dos días, saldándose con la muerte de al menos 90 soldados, sin embargo se desconoce el número bajas de este lunes, aunque se estima que serían altas.

El gobernador de Helmand, Mirza Khan Rahimi, insistió en que las autoridades aún estaban en control de ese distrito, pero un diputado dijo que ya había sido invadido, mientras que un vocero del Talibán afirmó que el grupo controlaba la mayor parte de Sangin.

Los talibanes señalaron que ya ocupaban el principal edificio administrativo y otros inmuebles, y por su parte policías afganos, citados por la cadena árabe de noticias Al Yazira, confirmaron que los rebeldes fundamentalistas tomaron instalaciones militares.

También hay reportes no confirmados que los combatientes están cerca de invadir el vecino distrito de Gereshk.

Portavoces de las fuerzas de seguridad informaron que los combates en Sangin siguen en curso y que unidades especiales han sido enviadas para lanzar una operación masiva para defender a ese distrito y a todo el territorio de Helmand.

El primer ministro de Afganistán, Abdullah Abdullah, dijo en una conferencia de prensa este lunes que ha convocado a “una reunión urgente para tomar medidas de seguridad inmediatas en Helmand. Acciones para repeler el ataque enemigo”, puntualizó.

Apenas la víspera el vicegobernador de Helmand, Mohammad Ene Rasoolyar, urgió al presidente afgano Ashraf Ghani su intervención para ayudar a las fuerzas locales a derrotar a los talibanes, que se estima controlan ya el 65 por ciento de la provincia.

Helmand ha sido escenario de enfrentamientos en los últimos meses, ya que la provincia es un bastión fundamental para los talibanes.

Por separado, los militantes del Talibán atacaron este lunes con explosivos la base militar de Bagram, la más grande de Estados Unidos en Afganistán, causado la muerte de seis soldados extranjeros y heridas a otro número igual de militares.

El Talibán gobernó Afganistán entre 1996 y 2001, cuando fue derrocado por la guerra lanzada por Estados Unidos, que lo acusó de proteger a Osama bin Laden, entonces líder de la red Al Qaeda, responsable de los atentados en Nueva York y Washington en septiembre de ese año.

En 2004 se convirtió en una guerrilla que combate a los gobiernos de Afganistán y de Pakistán, país donde también mantiene una actividad constante.

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